Foto CARLOS GARCÍA RAWLINS

Cómo no quisiera dedicar, exclusivamente, cada palabra de lo que escribo y digo a combatir los desmanes del régimen usurpador de los poderes públicos en mi país. Esto sería lo que correspondería a todos los venezolanos que se enfrentan a tal tiranía. Denunciando sus crímenes, confrontando estas historias llenas de mentiras con las que pretenden ocultar su fracaso y, sobre todo, la destrucción de una nación en todos los órdenes económico, social, moral e institucional. Pero la realidad nos obliga a decir la verdad sobre todo lo que está pasando, sobre todo para esclarecer por qué un régimen aguanta en medio de un estruendoso rechazo que se manifiesta en que más del 80% de la ciudadanía repudia a Nicolás Maduro y sus acólitos.

Si seguimos callados, atendiendo al llamado a preservar la unidad, se seguirán cometiendo los mismos errores y por tanto seguiremos estremecidos por estos resultados insólitos que se reciclan en cada ciclo en el que hemos estado a las puertas de traer sobre un cambio real en el liderazgo de los destinos en Venezuela. Por eso, cuando me piden que diga lo que debemos hacer, simplemente respondo: algo muy diferente a lo que se ha hecho hasta ahora. La dirección de la resistencia no debe ser secuestrada, este sectarismo ha sido fatal. Todo lo que se necesita es que un pequeño grupo tome los controles para beneficio personal. ¿Por qué los recursos financieros de todos los venezolanos se utilizan para apoyar a ciertos partidos políticos y no rinden cuentas a los venezolanos? ¿Fue posible derrocar la dictadura a pesar de estos aportes? No me digáis que con estas reflexiones “se daña la unidad”. ¿Qué unidad? ¿El que se redujo a repartir los cargos dentro del gobierno interino y luego estos mismos beneficiarios de privilegios como embajadores o investiduras equivalentes a ministros le dieron la patada histórica a Guaidó?

Basta de jugar con el destino de los venezolanos y con la buena fe del pueblo, como lo hicieron luego del histórico plebiscito realizado por millones de ciudadanos el 16 de julio de 2017. Estas contradicciones también fueron imperdonables. Decirle un día a la gente que «no hay condiciones para participar en las elecciones» y luego anunciar con frialdad que «tenemos que ir a las elecciones autonómicas» es una prueba de la irresponsabilidad con la que pretenden seguir manipulando a los ciudadanos que lo dieron todo en busca de su libertad. Por eso, lo cierto es que Maduro no ganó limpiamente las elecciones en Venezuela, se aprovechó de estas artimañas electorales de los carteros que terminaron “bailando al son” que tocan desde los salones de Miraflores.

¿Cómo entender que, en un país donde más del 80% de los ciudadanos rechazan este régimen, Maduro ganó 20 gubernaturas en las elecciones de 2017 y, más recientemente, en las de noviembre de 2021? Algunos me dirán “es consecuencia de las divisiones”, yo respondo que estas divisiones son un elemento subsidiario de la profunda estrategia de infiltración. Esta sociedad criminal ha inoculado las estructuras de estos grupos que han secuestrado la dirección de la resistencia y por eso las versiones de los escorpiones, las directivas de los partidos procesados, las fracciones parlamentarias gobernantes y los «dirigentes» emergentes explotados por financistas con recursos de dudoso han aparecido.

Si no cambiamos eso, lamentablemente vamos a tener los mismos resultados desastrosos que sorprenden a propios y extraños, especialmente ahora que estamos siendo bombardeados por esta campaña que busca instalar la idea fuerte de que «Venezuela acertó». para que sepamos muy bien que puede acomodar a un país donde hay cientos de presos políticos, donde persiste una crisis de los servicios públicos, donde más del 94% de la población vive en la pobreza, gente que recibe un salario mínimo de 30 dólares y la canasta básica de alimentos supera el costo de los 500 dólares y de los cuales más de 7 millones de venezolanos tuvieron que emigrar.

@MaireLedezma

Entrada ¡Ya basta! se publicó por primera vez en EL NACIONAL.

Fito Saenz Olvera