Editorial Trotalibros quiere salvar obras olvidadas

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Desde temprana edad, Jan Arimany fue un ávido lector. Pasaba horas inmerso en las historias de autores como César Mallorquí. El libro las lagrimas de shiva, precisamente del escritor español, marcó un antes y un después en su vida. Se enamoró de la trama. Desde entonces, no ha dejado de leer.

Nacido en el Principado de Andorra, un pequeño país entre España y Francia, Arimany estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. Al comienzo de la carrera, vio como muchos de sus compañeros se vieron obligados a abandonar sus aficiones debido a las exigencias de la carrera. Tenía miedo de que le pasara lo mismo. Por eso, para seguir con su pasión por la lectura, abrió un blog de reseñas de libros.

“Así fue como comencé a conectarme con muchos lectores de todo el mundo y el blog creció”, dice Arimany, de 28 años.

Tras graduarse, volvió a Andorra, donde ejerció como abogado mientras seguía el blog literario. En ese momento, sus opiniones eran anónimas, usaba un seudónimo, porque como abogado no le interesaba que aparecieran sus opiniones al buscar su nombre en Google.

Con el tiempo, se preguntó si realmente quería dedicar su vida a la ley. Finalmente, decide dejar su carrera y dedicarse a lo que le apasiona: la edición literaria. Viajó a Londres para completar una Maestría en Edición Internacional en la City University of London. Tras trabajar para varias editoriales, Jan Arimany decidió lanzar su propio proyecto: Trotalibros Editorial. “Es la primera editorial que emerge de estas comunidades virtuales de lectores”, dice.

Trotalibros apareció hace un año, todavía en plena pandemia, y su objetivo es recuperar obras olvidadas en medio de una vorágine de novedades editoriales. “Cuando me pregunté qué podía aportar al mercado editorial, llegué a la siguiente conclusión: en lugar de publicar literatura más actual, quiero poner el espejo retrovisor y mirar lo que se ha dejado atrás durante mucho tiempo”. él dice.

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Si bien Trotalibros Editorial nació de un blog literario que desapareció por el auge de las redes sociales, se ha convertido en un canal de Youtube, que cuenta con más de 270.000 suscriptores, sobre el que continúan las críticas. Para Arimany no fue difícil salir del anonimato y ponerse frente a la cámara; La parte más difícil fue tomar la decisión. “La receptividad fue muy buena, comencé a tener muchos comentarios positivos, conecté más íntimamente con mis seguidores y me animó a continuar. Siempre me he retroalimentado con ese cariño y me lo estoy pasando muy bien haciendo lo que estoy haciendo”, asegura.

Precisamente, a través del canal de Youtube, Arimany también visibiliza el papel del editor, un trabajo que muchas veces pasa desapercibido en el canal del libro. “En el blog comencé a conocer y ver su trabajo y la personalidad implícita en la filosofía de cada una de las editoriales que más me apasionaban. Y me fui enamorando poco a poco de este oficio, que sigue siendo, en el paralelismo del mundo cinéfilo, el de director, que al final es quien dirige y coordina el talento de mucha gente para crear un libro y una colección con un carácter muy concreto”, dice.

Algo que caracteriza a Trotalibros es la diversidad de su catálogo. Cada título de tiene un estilo completamente diferente, pero tienen algo en común: no dejan indiferente al lector. “Algunos son muy densos, muy exigentes; otros son sencillos, buscando lo más comedido. Pero de todas las lecturas, no sales igual. No busco una literatura que solo pretende entretener, que es completamente legítima, pero en Editorial Trotalibros buscamos ese plus que tanto apreciamos en la literatura que te hace crecer, que a veces incomoda, que hace sentir , cuesta mucho pero la recompensa es grande porque sales siendo otra persona”, dice Arimany.

El primer libro publicado por la editorial fue El guardia, de Nikos Kavadias. luego lo siguieron el palacio de hielode Tarjei Vesaas; canción del atardecerde Lewis Grassic Gibbon; Adiós Sr. Chipspor James Hilton; verapor Elizabeth von Arnim; Soledadde Víctor Catalá; Heladode Anna Kavan; Los chicosde Toni Sala; caras en el aguade Janet Frame, entre otros.

Entre los libros que ha publicado Trotalibros, hay dos que se destacan en particular: casas muertasOficina No. 1los clásicos de Miguel Otero Silva.

Jan Arimany llegó a estas obras saltando de libro en libro. Una de las cosas que hizo junto con su blog y su canal de YouTube fue un club de lectura virtual en Instagram. En ese momento, la lectura asignada era Señorita Bárbara, de Rómulo Gallegos. En la copia que tenía, en el prólogo, se mencionaban varios autores, entre ellos Miguel Otero Silva. Durante su búsqueda de obras, al andorrano le llamó especialmente la atención el nombre de casas muertas, pues desde temprana edad siempre se sintió atraído por todo lo relacionado con las ruinas. “Cuando lo leí me impactó la trama y el título. Ni bien lo terminé dije: ‘Tengo el primer libro latinoamericano de Editorial Trotalibros’, recuerda.

Para Arimany, como europeo, casas muertasOficina No. 1 Le permiten entender un poco la situación venezolana, muchas veces reducida a noticias internacionales y líderes políticos. “Te muestran toda la historia moderna de Venezuela, los conflictos armados, los cambios sociales, los movimientos de población, el descubrimiento del petróleo, los abusos de Estados Unidos durante la explotación de esta materia prima. Me puso en perspectiva y entendí mucho sobre la situación actual del país”, dice.

Lo que más apreció en las obras fue la calidad literaria de Miguel Otero Silva. “Tiene una forma de contar historias, de compartir su amor por el paisaje, por la cultura venezolana y la forma de vida; algo que comparte con Rómulo Gallegos. No sé de qué se alimentan ahí, que cuentan con tal exuberancia y expresividad que casi te da igual como lector lo que te digan a ti y a los personajes, porque los sigues y los disfrutas sin esperar que te lleven. en cualquier lugar, pero Miguel Otero Silva te lleva por ahí”, dice.

Y añade: “Me encantaron esos juegos de contrastes que él juega en la ciudad moribunda de Ortiz y la ciudad pujante que crece en el ajetreo y la anarquía del 22. También hay otros contrastes como la juventud y el color de Carmen Rosa y la vejez. y decadencia de Ortiz que la rodea. Me enamoró la descentralización de la historia, aunque Carmen Rosa es la protagonista, ella se desvía constantemente para seguir la vida de las personas que pasan por Ortiz. Me enamoré completamente del trabajo».

Además de Rómulo Gallegos y Miguel Otero Silva, también tiene como referente de la literatura venezolana a María Teresa de La Parra, autora que le gustaría incluir en su catálogo.

Una peculiaridad de las ediciones que publica Trotalibros es que al final de cada número, Jan dedica unas páginas a una nota final, en la que cuenta cómo llegó al libro, cómo lo descubrió y, desde una mirada muy íntima y perspectiva personal, justifica por qué decidió recuperar el libro.

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Como editor independiente, en un principio Trotalibros se sustentaba con sus ahorros, el apoyo de sus amigos y familiares y las subvenciones que le otorgaba el gobierno andorrano. Ahora, como tenía buenos resultados, pudo generar ingresos. Esto le dio una gran ventaja: la libertad de publicar las obras que le gustaban. “Tengo la suerte de que mis criterios son los más importantes porque la gente ya me conoce. ¿Qué busco en mis lecturas en general? Diversidad».

Por ahora, Arimany es el único miembro del personal de Trotalibros y se dedica únicamente a publicar y crear contenido para el canal de YouTube e Instagram. “Sigo haciendo mis reseñas de mis lecturas de ocio, que nada tienen que ver con Editorial Trotalibros”.

Encuentra interesante la evolución que ha tenido el impacto digital en la lectura con el nacimiento del libro electrónico, impulsado por Amazon. “Todo el mundo gritaba el final del libro como pasaba en la música o el cine. Sin embargo, éste no es el caso. El ebook se hizo muy fuerte al principio, luego se estancó durante unos años y ni siquiera la pandemia cambió eso. Año tras año, el ebook baja un poco. Se nota que el libro, como copia física, tiene algo especial”, dice.

Aunque no se considera un fanático del ebook, considera que los dos formatos pueden convivir. De hecho, todo el catálogo de Trotalibros está disponible en formato digital. “Es una forma de llegar a muchos lectores que no tienen acceso a bibliotecas, librerías o distribuciones”, dice.

Para los próximos años, Jan Arimany quiere que Editorial Trotalibros se convierta en un sello que merezca la confianza de muchos lectores. “Los autores que componen el catálogo son desconocidos para muchos, entonces lo que busco es que haya tanta confianza en lo que hacemos que, aunque no conozcas al autor, le des la posibilidad sin leer el sinopsis, confiando plenamente en la selección», concluye.

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Fito Saenz Olvera