De un mal trago, de un momento incómodo y un beso no deseado, se dio impulso a un proyecto que había echado a andar algo cojo. De una crisis sin precedentes en el seno de la Federación Española de Fútbol (RFEF) se originó un movimiento social con una fuerza imprevista que hoy tiene su efecto en la profesionalización del fútbol español jugado por mujeres. La Ciudad del Fútbol de Las Rozas fue el escenario elegido para sellar la paz y poner negro sobre blanco los acuerdos alcanzados de madrugada en un hotel en Oliva (Valencia) hace poco más de un mes. Allí las futbolistas de la selección arrancaron al presidente de la comisión gestora de la federación, Pedro Rocha, el compromiso de regenerar la institución después de que el anterior presidente, Luis Rubiales, le plantara un beso en la boca a la delantera internacional Jenni Hermoso en plenas celebraciones por el Mundial ganado en Sídney. Y también el compromiso de impulsar con acciones concretas el fútbol español. Este lunes, sobre el césped de Las Rozas, las futbolistas –y en su representación las capitanas Irene Paredes, Alexia Putellas y Olga Carmona–, el presidente Rocha y el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Víctor Francos, en tanto que mediador y en representación del gobierno español, han firmado el documento que recoge lo acordado en Oliva.

Así ha echado a andar la comisión mixta integrada por las tres partes, que debe velar por que se cumplan los puntos de dicho acuerdo, y que celebró este mediodía su primera reunión. La selección femenina está concentrada desde hoy en Las Rozas para preparar los próximos dos partidos de Liga de las Naciones –contra Italia este viernes; contra Suiza el día 31– en los que se juegan un puesto en los Juegos de París del verano próximo.

“Hoy es un día alegre, pero que no se debería haber producido nunca”, se arrancó Francos. Para poner contexto y que los flashes o la puesta en escena no maquillaran la situación. No en vano, este lunes fue el primero en que Jenni Hermoso, a quien la seleccionadora Montse Tomé dejó fuera de su primera convocatoria, se reencontró con sus compañeras tras un verano más amargo de lo que nunca imaginó. Cuando Rocha buscó la complicidad y la venia de Hermoso, para quien pidió un aplauso, sonó algo forzado. “Fue una situación desagradable, de desencuentro. Entre adultos hemos sabido darle respuesta”, siguió Francos, que lo primero que hizo fue darles las gracias a las jugadoras. “Firmamos un documento como punto de encuentro. Este documento nos tiene que llevar a un camino de cambio. Quiero agradecer a las jugadoras el compromiso por este escudo. El haber sido valientes a la hora de decir basta, ahora sabemos pactar, queremos negociar y caminar juntos”. Su compromiso: que no vuelvan a verse envueltas en “la situación desagradable” que vivieron hace un mes. Y dos.

Tras la firma, Rocha también tomó la palabra. “Hemos escuchado a este equipo. Estamos tratando de solucionar los problemas. La federación tiene la puerta abierta, lo más importante son las jugadoras. La federación tiene ahora otra forma de ver las cosas”, dijo. Y siguió: “No se ha celebrado como se debe este campeonato del mundo. Eran momentos complicados, pero los habéis sacado adelante. Tengo que hacer referencia a Jenni, sé que lo ha pasado mal. Todos los de la casa estamos a su disposición para lo que necesite. Tenemos que tender puentes, trabajar con estabilidad. El reto es grande. La imagen del fútbol español tiene que ser de unidad, tenemos por delante el Mundial 2030″.

Tras su intervención se disolvió la reunión sobre el césped. Y se anunció que daría inicio la primera cita de esa comisión mixta recién creada. Las futbolistas, aunque abajofirmantes del convenio y parte importante de dicha comisión, no hablaron. No quisieron hacerlo, según fuentes de la federación. Ya han hablado mucho. Y se han expuesto lo impensable. Seguirán trabajando por mejorar sus condiciones de trabajo y por esa regeneración del órgano federativo, pero con discreción, al tiempo que trata de concentrarse en lo suyo, en el campo y el juego.

Víctor Francos, en Las Rozas, con Jenni Hermoso al fondo.
Víctor Francos, en Las Rozas, con Jenni Hermoso al fondo.Alvaro Garcia

Cuando se produjo aquella reunión en Oliva, Luis Rubiales ya no presidía la RFEF. Rocha, su delfín, ocupó su lugar. Y tras buscar soluciones a la crisis generada se dieron las primeras respuestas. Desde la dimisión presentada por el propio Rubiales tres semanas después del beso en Sídney y tras intentar aferrarse al cargo, han salido de la federación el entonces seleccionador nacional, Jorge Vilda; el que fuera secretario general, Andreu Camps; el director de integridad, Miguel García Caba, y también el director de comunicación, Pablo García-Cuervo. El resto de cambios o acuerdos alcanzados en Oliva que hoy han quedado firmados en el convenio colectivo están por materializarse.

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