Los flujos migratorios son cada vez más importantes y frecuentes. En Sudamérica, los países cuyos ciudadanos han emigrado en mayor número son Perú, Colombia y, en los últimos años, Venezuela. Guatemala, Honduras, El Salvador y México son los países de América del Norte y Central con mayor población migrante. En la mayoría de los casos, estas personas van en busca de mejores condiciones de vida y, al hacerlo, pierden sus derechos políticos en su país de origen. Ante esta realidad, diferentes estados han desarrollado iniciativas legislativas para hacer frente a esta problemática.

Si bien las autoridades electorales en el hemisferio se han profesionalizado desde la reactivación democrática de la década de 1980 con la llamada tercera ola de democratización, no fue sino hasta principios de la primera década del siglo XXI que la Comisión Mundial de Seguridad, la Comisión Electoral y Democracia Comisión ha establecido la noción de integridad electoral. Este concepto incluye la necesidad de fortalecer el estado de derecho, los derechos humanos y la justicia electoral, crear reglas que faciliten la competencia y la alternancia multipartidista y establecer órganos efectivos para el control del financiamiento político.

Por otro lado, un punto crucial relacionado con el voto fuera del país es que los gobiernos promuevan iniciativas de carácter inclusivo que eliminen las barreras legales y políticas, visibles e invisibles, que dificultan la participación política. Y es que un Estado democrático debe ampliar los derechos, no reducirlos ni eliminarlos.

Un Estado democrático no puede caer en una acción de doble exclusión en la que, por un lado, se expulse a los ciudadanos por falta de oportunidades y, por otro, se suprima su condición de ciudadanos privándolos de sus derechos políticos de ejercicio del voto. migrar.

El voto fuera del país por parte de los emigrantes es actualmente un estándar internacional y está permitido en 121 países. En Latinoamérica, 16 países permiten esta práctica. Colombia, pionera en el voto fuera del país, amplió sus políticas electorales a partir de 1961 y desde 1991 cuenta también con una circunscripción electoral internacional. Chile, por su parte, fue el último país de América Latina en adoptarlo en noviembre de 2017.

Otros países que han implementado el voto fuera del país incluyen México (2005), Costa Rica (2014), El Salvador (2013), Guatemala (2017), Honduras (2001), Panamá (2006), Argentina (1991), Bolivia (2006), Brasil (1965), Ecuador (2002), Paraguay (2012), Perú (1979), Nicaragua (1995), República Dominicana (1997) y Venezuela (1993), que sin embargo no ha actualizado el padrón electoral de venezolanos. en el extranjero durante años. Hasta el momento, Uruguay y Cuba no han permitido constitucionalmente a sus ciudadanos votar en el extranjero.

Comentario al margen: cómo imaginar las elecciones libres que algún día llegarán a Cuba, Venezuela y Nicaragua, sin una respuesta efectiva de la autoridad electoral a la realidad marcada por los millones de electores que han tenido que huir de estos países por razones sociales y políticas ?

Para el voto desde el extranjero se han puesto en marcha dos modalidades: presencial ya distancia; cada uno con sus propios desafíos y riesgos. La modalidad presencial requiere la comparecencia personal del elector en un espacio o lugar específico autorizado por la autoridad electoral para el depósito del voto. Si bien en la modalidad presencial la votación se puede realizar de forma manual o electrónica, el elector debe acudir a los lugares habilitados por la autoridad electoral. Si no puede hacerlo, el votante pierde su oportunidad de participar en las elecciones.

La segunda modalidad es el voto a distancia oa distancia, que supone la emisión del voto por Internet o por correo. En el caso del voto por Internet, la accesibilidad y la eficiencia estarían «fuera de discusión» ya que ofrece «mayores ventajas tanto para el votante como para la autoridad», además de reducir sustancialmente los costos de distribución, material electoral y logística.

En 2017, Estonia experimentó un aumento sin precedentes en los niveles de participación de sus ciudadanos en el extranjero gracias a la inclusión del voto por Internet. Ese año, el 44% de los votantes votaron en línea en 145 países. Después de las elecciones, las autoridades electorales determinaron que la participación general había aumentado un 40 % en comparación con las elecciones de 2015 gracias a la adopción de la votación por Internet, lo que convirtió a la pequeña nación báltica en pionera en la automatización electoral.

México (2021) y Panamá (2019) cuentan actualmente con un sistema mixto de votación en el extranjero, combinando las posibilidades de votar de manera presencial, por correo o íntegramente por Internet. Esta última opción permitió que el voto de los panameños en el exterior aumentara un 52% en las elecciones de 2019. En tanto, en los últimos comicios, los mexicanos incluso pudieron votar por las gobernaciones de Baja California Sur, Guerrero, Querétaro y otros siete estados. . Y en la Ciudad de México eligieron al diputado migrante.

En definitiva, el voto electrónico por Internet aplicado en este ámbito cumple una función restitutiva de derechos y ofrece soluciones accesibles y rentables para garantizar y respetar el acceso a los derechos políticos, electorales y civiles de la población migrante.


Leandro Querido es Director de Transparencia Electoral, América Latina.

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