(CNN Español) — “La historia la escriben los que ganan las guerras”, una frase sencilla pero poderosa que siempre es bueno tener en cuenta a la hora de leer un libro de historia. Los profesores solían decir oficiales, en los primeros años de bachillerato, cuando les hablaban a sus alumnos de las guerras de independencia, de sus héroes, colonos y mártires. Sin embargo, hoy Colombia cuestiona esta lección.

La Comisión de la Verdad ha publicado su informe final sobre el conflicto colombiano, un enorme esfuerzo por documentar lo sucedido en el país en diferentes etapas de la violencia que, lamentablemente, aún no ha terminado. El documento no es fácil de leer, no solo por su densidad sino también por las aberraciones que contiene. Sin embargo, la historia allí contenida logra dar voz a los que perdieron las guerras, a los que tuvieron que salir de sus pueblos para salvar la vida ya los que sufrieron todo tipo de vejaciones cometidas por guerrilleros, paramilitares y agentes del Estado.

no todo el mundo es feliz

Como era de esperarse, el informe fue criticado por algunos sectores que lo calificaron de sesgado, «izquierdista» y hasta de «serie”. Entre los más críticos está el Centro Democrático, el partido que actualmente está en la oposición y cuyo líder comandaba Colombia cuando miembros de las fuerzas de seguridad han cometido varias de las violaciones de derechos humanos detallando el informe. La molestia en esta área política creció aún más cuando la Comisión de la Verdad y 26 organizaciones de la sociedad civil declararon que ellos socializarían dicho informe con los colegios públicos y privados que así lo desearan.

Niños con el libro ‘Un árbol de muchas verdades’, un cuento infantil para socializar el informe de la Comisión de la Verdad, en una escuela pública de Bogotá (DANIEL MUNOZ/AFP vía Getty Images)

La respuesta del partido de derecha fue anunciar la elaboración de una cartilla alternativa a la de la Comisión de la Verdad. El propio expresidente Álvaro Uribe dijo en su cuenta de Twitter que la cartilla se llamará «¡Qué verdad!» e incluirá la participación de organizaciones de víctimas, ONG y personas de otras tendencias políticas. El mayor retirado Carlos Ospina, quien renunció a la Comisión de la Verdad poco antes de la entrega del informe final, sería quien encabezaría este trabajo.

En entrevista concedida a medios radiales, la senadora de este partido, Paloma Valencia Dijo que la tarjeta alternativa se entregaría a los padres para que pudieran compartirla con sus hijos. El diputado calificó el informe de la Comisión de la Verdad de “adoctrinamiento inconstitucional y totalitario que quiere imponer una verdad de izquierda a los niños”.

¿Quieres adoctrinar a los niños?

El ministro de Educación, Alejandro Gaviria, dijo que la entrega del informe final sobre la violencia en Colombia a las escuelas no fue un intento de crear una historia oficial o imponer una verdad única. Al contrario, agregó, “es una forma de reconocernos en el espejo de nuestras propias faltas.”. Gaviria reiteró que solo las escuelas que lo deseen recibirán los materiales didácticos sobre el informe. Hasta la fecha, más de 4.300 escuelas lo han hecho voluntariamente, según el Ministerio.

Ahora, contrario a lo que cabría esperar, el director de la Comisión de la Verdad, el padre Francisco de Roux, ha dicho que toma el anuncio del Centro Democrático de crear una cartilla alternativa como una señal para abrir la conversación sobre la historia colombiana, eso sí, en un manera serena. En una entrevista con los medios locales, el padre de Roux dijo“La verdad es siempre una discusión, un debate. Lejos de preocuparme por una cartilla alternativa, lo veo como una llamada a la conversación».

Para estudiante de temas de paz y conflicto Andrés Macías Tolosa es importante socializar el informe de la Comisión de la Verdad y hacerlo en las escuelas es una de las formas. “La comisión ha hecho un esfuerzo importante para despolitizar el informe e incluir la mayor cantidad posible de testimonios de víctimas. Sin embargo, es comprensible que haya cierto rechazo por parte de un sector que también puede contribuir a la discusión”.

Macías dice que, Si la cartilla alternativa que propone el Centro Democrático sirve para amplificar la verdad, es un buen paso. Ocurriría lo contrario si se utiliza para imponer su verdad, por ejemplo sobre los falsos positivos.

Comisión de la Verdad entrega informe final en Colombia 3:56

Los vencidos también escriben la verdad en Colombia

Los críticos del informe tienen razón al afirmar que nadie es dueño absoluto de la verdad. O por decir un dicho popular: “todo el mundo habla de la feria como allí pasó”. Sin embargo, no todo puede ser sabiduría convencional, también hay que añadirle un poco de academia a la realidad. El informe, ahora despreciado por algunos, no llegó de la noche a la mañana y tuvo la riqueza de fuentes como su mayor fortaleza. En los casi cuatro años que llevó construir el documento se realizaron 15.000 entrevistas, individuales y colectivos; las víctimas fueron escuchadas en los municipios más afectados por la violencia; se abrió el espacio a expresidentes y miembros de la fuerza pública; hablaron con los responsables de los crímenes que reconocieron lo sucedido; se discutieron documentos históricos y se tomaron en cuenta cerca de 1.200 denuncias de hechos de violencia.

El informe acerca a los colombianos a lo que muchos han querido ignorar durante décadas. Sí, es doloroso, pero no solo para los sectores que lo critican, sino para un país que prefirió cerrar los ojos cuando miles de personas fueron desplazadas, secuestradas, torturadas, extorsionadas, reclutadas o desaparecidas. La verdad puede doler, pero eso no significa que pueda ser ignorada o reemplazada por versiones que puedan verse como endulzadas o falsificadas. La idea de este ejercicio, según la Comisión de la Verdad, es que los colombianos puedan reconocerse, no solo en la cumbia o en sus maravillosos paisajes, sino también en una historia de violencia que hoy comienza a aflorar de manera más plural. Los alemanes aprendieron que no solo podían identificarse con Freud o Beethoven, sino también con el horror del Holocausto. Este es el camino a seguir propuesto por la Comisión.

La historia narrada en el informe final de la Comisión de la Verdad está escrita desde una variedad de perspectivas y contradice así a aquellos profesores de ciencias sociales que solían decir que la historia la escriben los que ganan las guerras. Esta historia también la cuentan aquellos que no han ganado batallas o que lo han perdido casi todo sin poder luchar. Cependant, le fait que leurs voix soient désormais entendues avec une telle force peut déjà être considéré comme une petite victoire et l’espoir que ce que les Colombiens écrivent désormais en tant que pays, y compris la brochure proposée par le Centre démocratique, le dira a todo el mundo.