(CNN Español) — Sacar la espada de Simón Bolívar de la Casa de Nariño, llevarla a la Plaza de Bolívar y obsequiarla a las más de 100.000 personas que asistieron a su investidura: este fue el primer encargo de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, después de prestar juramento. ¿Pero por qué? La respuesta está en la historia —de película— de este símbolo patrio.

“Esta espada significa demasiado para nosotros, para nosotros, y quiero que nunca más sea enterrada, quiero que nunca más sea empuñada, nunca más envainada, como su dueño, el libertador, solo cuando haya justicia en este país, que sea del pueblo: es la espada del pueblo y por eso la queríamos aquí en este momento y en este lugar”.

Este fue parte del mensaje de Petro luego de que la mítica espada de Bolívar llegara, dentro de una vitrina fuertemente custodiada, al escenario de la Plaza del Nombre del Libertador el pasado domingo.

(Crédito: Guillermo Legaria/Getty Images)

Petro había solicitado que la espada de Bolívar estuviera presente en la ceremonia, pero había sido rechazada por el gobierno del expresidente Iván Duque, que no había autorizado su traslado al espacio público. Su argumento, según un informe del medio local Semana, fue la preocupación por la seguridad.

“Bolívar no está muerto”: el día que guerrilleros del M-19 robaron la espada de Bolívar

Es solo el capítulo más reciente en la larga historia de la Espada del Libertador, pieza inventariada en 1924 que lleva en relieve un escudo de la Gran Colombia y las tres estrellas del General Bolívar, según Revista Presidencia.

El episodio más espectacular de su historia reciente está vinculado al M-19, la guerrilla urbana de tipo socialista de la que Petro fue miembro en su juventud.

El 17 de enero de 1974, según Miguel Ángel Gutiérrez de la Universidad del Valle, un grupo de cinco hombres comandados por Álvaro Fayad, uno de los líderes guerrilleros, ingresó a la Quinta de Bolívar, el museo del centro de Bogotá donde encontraron la espada, y lo robó.

En su lugar, dejó una marca negra y una nota: “Bolívar no está muerto. Su espada rompe las telarañas del museo y se lanza a las luchas del presente. Pasa por nuestras manos y ahora apunta contra los explotadores de personas”.

El impacto del robo fue mayor de lo que muchos podían imaginar: para el año siguiente, el número de militantes del M-19 -de la llamada segunda ola de movimientos guerrilleros en el país que aumentó en toda la región durante la década de 1970- influenciados por la Revolución Cubana- habían pasado de 30 a 200, según la revista.

Y esto no fue una excepción para el movimiento, que de hecho se caracterizó por «hechos de trascendencia simbólica», según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), entre los que también se encontraban la toma de la embajada de República Dominicana en 1980 y la robo de armas del Cantón Norte, bastión militar, a través de un túnel, al norte de Bogotá.

Paradero desconocido de 17 años

Durante los siguientes 17 años, la espada permaneció imposible de rastrear. Décadas después, todavía no se sabe exactamente dónde se guardó, aunque, según Gutiérrez, en un principio estuvo en movimiento, incluso pasando por un burdel, y durante un tiempo estuvo bajo la custodia del poeta León de Greiff.

En 1986, los guerrilleros crearon la «Orden de los Guardianes de la Espada», con 12 miembros recibiendo una réplica de la espada dorada.

Lograr la paz total: el mensaje de Petro en su discurso inaugural

Hubo rumores de que la espada había salido de Colombia, lo que Petro negó en una entrevista de 1988 en la que dijo: «La espada de Bolívar se presentará públicamente, está en Colombia y seguirá estando en Colombia».

La historia dio un nuevo giro el 31 de enero de 1991 cuando, como parte del acuerdo de paz donde la guerrilla se desmovilizó luego de un proceso de dos años, el M-19 devolvió el símbolo patrio del libertador. Por decisión del entonces presidente, César Gaviria, la llevaron al Banco de la República y posteriormente a la Casa de Nariño.

Este domingo 7 de agosto la espada volvió a estar ante los ojos de la población. Y la fecha no es casual: la toma de posesión del presidente coincide con el aniversario de la Batalla de Boyacá, en la que los libertadores sellaron la independencia de la Gran Colombia del Imperio español. Fue en esta batalla, con sus «órdenes precisas», que Bolívar logró «terminar de una vez por todas la obra que había emprendido», en palabras del general Francisco de Paula Santander.

Con información de Melissa Velásquez Loaiza, Rocío Muñoz-Ledo y Fernando Ramos de CNN en Español.

Camelia Granados Olivas